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Web El Patíbulo

martes, noviembre 02, 2004

La mujer que no debía existir

Esta semana nos llegó un bombazo informativo procedente del mundo de la paleoantropología: en la lejana y para muchos desconocida isla de Flores, en Indonesia, se encontraros restos pertenecientes a una nueva especie de homínido, que habitó la isla hará unos 18000 años.
Antes de pasar a comentar el hallazgo, voy a dar unos breves apuntes sobre la isla.

DESCONOCIDA ISLA CON BONITO NOMBRE

La isla de Flores es una isla de Indonesia, perteneciente al archipiélago de Sonda, sita en la parte Sur del mar de Flores.
Con una superficie de unos 14000 kilómetros cuadrados, y una población estimada en torno al millón y medio de habitantes, la isla de Flores se trata de un auténtico paraíso natural. Entre su variada fauna cabe destacar por popularidad, al dragón de Cómodo.
El hecho que se trate de una isla y que no haya habido comunicación con tierra emergida desde mucho tiempo atrás (al contrario, que por ejemplo, la próxima isla de Java) ha hecho que desarrollase una fauna propia.
Es una isla volcánica, con basaltos y andesitas, en cuyos suelos, sus habitantes (fundamentalmente de origen malasio) cultivan maíz y tubérculos. Posee una serie de volcanes activos y los terremotos no son infrecuentes. Presenta un relieve de altiplanicies, y la cota más alta se encuentra en los 2400 metros.
La escasez de lluvías produce frecuentemente hambrunas, y las catástrofes no están, por desgracia, ausentes. En el año 1992 un terremotos dejó 2000 muertos. Y este mismo año, las alarmas han saltado al despertar el estratovolcán Egon, situado en el este de la isla.
Esto hace que me sienta un poco cínico: la isla siempre ha estado allí, y solo nos hemos fijado en ella cuando se ha producido este hallazgo, olvidándonos que lo importante, son los problemas de sus habitantes.

UN POCO DE HISTORIA SOBRE HALLAZGOS EN LA ISLA DE FLORES

La isla de Flores está situada inmediatamente a la derecha de la llamada línea de Wallace.
En la segunda mitad del siglo XIX, el biogeógrafo Alfred Russel Wallace (famoso por ser, junto a Darwin, el primero en proponer el modelo de evolución por selección natural), estableció una línea imaginaria entre Bali y Lombok, que separaba las faunas de origen asiático y las de origen australiano.
Como entre las islas situadas a uno u otro lado siempre ha existido agua (al ser aguas profundas, incluso en los momentos de bajo nivel del mar, siempre han estado separados), desde siempre se planteó que nunca hubo intercambio de faunas de modo natural entre uno y otro margen. Esta afirmación se hacía, como es lógico, extensivo a los seres humanos anteriores al desarrollo de la navegación (esto es, unos 50000 años).
Sin embargo, 100 años después esta visión relativa a los humanos comenzó a cambiar.
En 1968 Vehoeven efectúo el hallazgo de herramientas líticas, fechadas en torno a 750000 años, asociadas a fósiles de mastodon en la isla de Flores.
Posteriores dataciones, refinaron esta fecha a los 850.000 años.
En el año 1998,en Nature, Morwood y colaboradores volvieron a poner las herramientas de la isla a la palestra.
El tosco tallado de las herramientas hizo que muchos pusiesen en entredicho la naturaleza antrópica de las “piedras”.

Resulta interesante echar un vistazo a los fósiles más antiguos del sudeste asiático, por cuanto puedan estar relacionados con el hallazgo actual.
Y aquí también hay polémica.
Para Carl Swisher, el “niño de Modjokerto”, descubierto en Java en 1936 tendría en torno a 1,8 millones de años. Empero, autores posteriores han discrepado de esta datación y no llevan más allá del millón doscientos mil años la ocupación de la isla de Java.
De todas formas, parece claro que el sudeste asiático ya estaba ocupado hace un millón de años por habitantes de morfología singular: capacidades craneales en torno a los 800 cc, paredes craneales gruesas, rebordes óseos en la nuca, cejas salientes, la región media de la cara apuntando al exterior, y ausencia de barbilla.

“EXCLUSIVA” EN NATURE : UN HOMÍNIDO FUERA DE LUGAR Y TIEMPO

Lo que ahora nos anuncian en Nature el ya citado anteriormente, Michael Morwood junto a PeterBrown, de la Universidad de Armidale (Australia) y Bert Roberts, de la Universidad de Wollolong (Australia) es lo siguiente: han hallado el individuo femenino de un homínido , de un metro de estatura, con un volumen cerebral de 380 cc, fechado en la sorprendente edad de 18000 años atrás, y lo que aún es más curioso, en la isla de Flores y asociado a herramientas líticas que en otras circunstancias se habrían asignado a Homo sapiens.
Vamos, que la noticia lo tiene todo.
Sé que aún es pronto para pronuciarse, y que de momento como mandan los cánones, hay que mantener una postura distante y escéptica.
Pero como la tentación es muy fuerte, no puedo evitar elucubrar, y esas elucubraciones voy a plasmarlas en los próximos párrafos (advertencia: no son nada serio, es una elucubración):
- Por un lado, en las islas es frecuente que las tasas de evolución sean altas. En las islas, al haber más oportunidades para los recién llegados, la evolución puede acelerarse, los efectos de la deriva genética se acentúan, y así, no es extraño que surjan especies nuevas.
Por otra parte, las islas ofrecen una serie de ventajas (hay grandes cantidades de alimentos y recursos, y escasez de depredadores y competidores), junto con otras desventajas (peligro de tormentas y otras catástrofes, dificultades para huir de los pocos depredadores,…)
Así, la evolución da lugar a cosas curiosas: cuando escasea un determinado recurso en una isla, la pequeñez de tamaño puede ser una buena solución para repartirse mejor el recurso entre los miembros de la población. Esto es frecuente en mamíferos, y tenemos multitud de ejemplos: los elefantes enanos que se dieron en muchas islas en la prehistoria, los monos pequeños de Madagascar,…Incluso hay ejemplos entre los dinosaurios.
En ocasiones, sucede lo contrario y los animales se convierten en “versiones” aumentadas: piénsese en las tortugas gigantes de las Galápagos o en el mismo dragón de Cómodo. Sin embargo, esto no es lo normal en animales de ritmo metabólico alto, como los mamíferos, donde la norma suele ser la disminución de tamaño.
Lo que sucede, es que este hecho nunca se había constatado en los humanos. Puede ser, y esto ya es reflexión mía, que este descubrimiento disipe un poco más las diferencias entre el ser humano y el resto de mamíferos.
- Sabemos del poblamiento del sudeste asiático desde, al menos, un millón de años antes del presente. Y tenemos indicios para pensar que la isla de Flores estuvo habitada hace 800.000 años.
- Para tener solo 18000 años, me sorprende que hasta ahora no hayamos tenido indicios de la existencia de esta especie. Me sorprende que, pese a su “juventud”, no hubiese sido hallada antes. Eso me confirma en la suposición que el Homo floresiensis se trata de un endemismo exclusivo de la isla

Con todo esto en mente, no puedo dejar de especular con la siguiente idea: ¿no podría ser, que los primeros habitantes de Java, se las ingeniasen para llegar, por conocimiento o por azar, a la isla de Flores, y ahí experimentar una evolución, relativamente rápida, que condujese a estas singulares formas? El pequeño cerebro sería una estrategia para reducir el consumo de energía, aún cuando mantuviesen todas las conexiones neuronales.
Dejo ahí mi “aportación”.Es unpoco pronto para opinar, pues aún queda conocer detalles como posibles dimorfismos, o saber si el ejemplar no representa una excepción, y conocer más datos sobre este singular pariente.
Me sorprende que en el bombardeo de especulaciones al que nos ha sometido esta noticia, no le haya faltado tiempo a alguna gente para decir que este hallazgo refuerza las tesis de los que piensan que las leyendas del Sasquatch, Big Foot y Yeti, son reales. En fín, cada uno ve en la noticia lo que quiere.
Esto es todo.
Un saludo.