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Web El Patíbulo

martes, noviembre 02, 2004

Hijos de un polvo... de estrellas?

Recientemente he leído en prensa, que un tal Gustaf Korschinek y otros investigadores de la Universidad Técnica de Munich, han anunciado en el “Physical Review Letters", que han encontrado indicios de la explosión de una supernova en sedimentos del Pacífico, al sur de Hawaii.
En concreto dicen haber encontrado a unos 5000 metros de profundidad capas datadas en 2,8 millones de años, enriquecidas en Hierro-60, isótopo al parecer “raro” en la Tierra, y que ellos creen que procedió de la emisión de una supernova.
Lo anecdótico de la noticia está en que pretenden relacionar este descubrimiento con el origen del hombre: esta emisión hubiese supuesto un incremento de los rayos cósmicos, que habría provocado un aumento de la temperatura de la Tierra(siempre según estos autores), dando lugar a la extensión de las sabanas que se constata en esta época para África.
Así dicho, suena muy bonita. Pero a mi parecer, me da la impresión que nos quieren colar gato por liebre. Con el objetivo de poder hacer llamativa una noticia, que de otro modo no seria tanto (a la gente le importa un pepino los sedimentos , por mucho hierro-60 que tengan, o por muy estrella que sean dentro del mundo de la geologia estos sedimentos, jeje) , lo relacionan con el siempre atractivo origen del hombre, y nos pasan a contar unas historias un poco extrañas.
En primer lugar, el aumento de temperaturas en África (y la consiguiente extensión de las sabanas) según los modelos climáticos propuestos fue una respuesta al comienzo del desarrollo de los glaciares en el hemisferio Norte. Así que de aumento de las temperaturas a nivel global, nada.
Por otra parte, el linaje humano ya se había originado mucho antes, y el ser humano era bípedo anteriormente. Aunque he de reconocer que sobre este punto habría que leerse el artículo original, pues comentarios como que “esta fue la época en que los homínidos bajaron de los árboles” y cosas similares, las veo más propias casi con seguridad de los periodistas que comentan la noticia, que de los científicos que hayan hecho el estudio.
De todas formas, el estudio parece interesante, pues es de las primeras veces que se reconoce un evento astronómico de este tipo en el registro geológico. Con lo que no puedo estar de acuerdo es con las formas con que pretenden venderlo. Una costumbre (la de la ambigüedad, vendiendo los estudios como lo que no son para hacerlos más atractivos a la prensa) que es bastante frecuente en ciencia, generando muchas veces confusiones y comentarios fuera de lugar.

En fín, que de momento todos venimos de un polvo… pero no de estrellas.